top of page

Mitos trans

  • 1 mar
  • 2 Min. de lectura

¿Alguna vez han sentido que su existencia está rodeada de mitos?

En el caso de los hombres trans, esa sensación no es una exageración, es parte de nuestra vida cotidiana.

 

Y no lo digo solo desde mi experiencia personal, los mitos que hoy quiero nombrar han atravesado la historia, los cuerpos y las decisiones de muchos hombres trans y transmasculinidades, influyendo en cómo nos perciben y, en ocasiones, en cómo llegamos a percibirnos a nosotros mismos.

 

Uno de los primeros mitos que llegó a mi vida fue: “si inicias la Terapia Hormonal de Afirmación de Género ya no podrás ser padre”. Una afirmación completamente falsa. La testosterona no funciona como un método anticonceptivo ni elimina, por sí sola, la posibilidad de gestar o de recurrir a opciones de reproducción. Este mito apareció cuando tenía 20 años, justo al comenzar mi proceso con testosterona, en un momento donde la información clara era casi inexistente y el miedo sí estaba muy presente.

 

El segundo mito fue igual de contundente: “al comenzar la testosterona te vuelves gay”. Y aquí vale la pena detenernos un momento: ¿en qué punto una hormona podría modificar la orientación sexual de una persona? La testosterona no define a quién deseas, solo acompaña procesos físicos. Este mito no solo es incorrecto, también refuerza ideas simplistas y dañinas sobre la sexualidad.

 

El tercero, que más que mito parece un sueño guajiro, es: “el clítoris crece muchísimo con la testosterona”. La realidad es muy distinta. Según especialistas, el crecimiento tiene un rango limitado; el máximo suele situarse entre 7 y 8 centímetros, y en la mayoría de los casos el crecimiento se queda entre los 3 y 4 centímetros. No hay transformaciones desproporcionadas ni mágicas, solo cambios corporales diversos y personales.

 

Y como estos, existen muchos más. Porque en la vida de un hombre trans se habla de “misterios”, de supuestos extremos, como si nuestros cuerpos fueran ajenos o irreales. Pero no lo son. Somos personas viviendo procesos médicos, emocionales y sociales que merecen información basada en evidencia, no en rumores.

 

Romper estos mitos no es solo un ejercicio informativo, es una forma de dignificar nuestras experiencias y de recordar que existir, para las personas trans, no debería ser un acto de resistencia constante, sino una posibilidad vivida con libertad y verdad.

 

Pero en fin… ¿quién soy yo para juzgar? solo soy un hombre trans intentando cambiar el mundo, un texto a la semana.



Comentarios


Envíame un mensaje y dime lo que piensas

¡Gracias por tu mensaje!

© 2035 Creado por Tren de ideas con Wix.com

bottom of page