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Sobrevivir a la disforia
Hay días en los que la disforia aparece sin avisar, no manda mensaje, no toca la puerta, simplemente llega y decide instalarse en tu cabeza como si pagara renta. A veces empieza con algo pequeño, un reflejo en el espejo, una foto vieja, una prenda que no se ve como esperabas. Y de pronto lo que parecía un día normal se vuelve una negociación constante con tu propio cuerpo. La disforia es complicada porque no siempre es lógica. Puedes haber avanzado muchísimo en tu transic
hace 7 horas1 Min. de lectura


¿Adiós, para siempre?
Cuando fallece un ser querido, lo primero que nos dicen es que no es un “para siempre”, sino un “hasta luego”. Pero seamos sincerxs: en...
14 sept 20252 Min. de lectura
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