Hablemos del placer trans
- hace 1 día
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Es momento de hablar de eso que muchxs prefieren evitar: la sexualidad de los hombres trans.
Porque sí, existimos. Deseamos. Disfrutamos. Y tenemos una vida sexual tan diversa y válida como cualquier otra.
Lo primero que hay que saber es que quienes iniciamos la Terapia Hormonal de Afirmación de Género (THAG) atravesamos cambios físicos y emocionales. Algunos de los más comunes son el aumento de la libido y el crecimiento del clítoris. Y no, hablar de esto no debería ser incómodo.
Hablemos claro, sin tabúes y sin prejuicios.
¿La libido es igual para todxs?
No. Cada cuerpo responde distinto. Hay hombres trans que experimentan un aumento considerable del deseo sexual y otros que no notan cambios tan intensos. No hay una regla universal.
¿El clítoris crece “mucho”?
Existe la idea exagerada de que el crecimiento es desmedido. La realidad es otra: el promedio suele ir entre los 3 y 4 cm, aunque en algunos casos puede ser mayor. Cada proceso es único y no debería compararse.
¿La THAG cambia la orientación sexual?
No. Ese es uno de los mitos más repetidos. La terapia hormonal no “vuelve gay” a nadie. La orientación sexual no se modifica por las hormonas; lo que sí puede pasar es que algunas personas se sientan más libres de explorar lo que siempre estuvo ahí.
Ahora bien, hablemos del disfrute como merece ser hablado: con libertad y sin vergüenza.
El uso de packers durante las relaciones sexuales es común entre hombres trans. Algunos están diseñados no solo para el placer de la pareja, sino también para que quien lo usa pueda sentir estimulación. Pero la sexualidad no es una fórmula única, y siempre hay espacio para descubrir nuevas formas de placer.
En ese camino de exploración conocí LUA, de MEIBI. No desde un lugar comercial, sino desde la experiencia. Es uno de esos objetos que amplían el mapa del disfrute y recuerdan algo fundamental: el placer también puede ser incluyente, pensado y respetuoso con nuestros cuerpos.
Porque hablar de juguetes sexuales para hombres trans no debería ser disruptivo; debería ser normal.
Eso sí, nunca está de más recordar algo básico: el uso de preservativos y lubricante es fundamental. La THAG puede generar resequedad o incomodidad, y el placer nunca debería doler.
Pero en fin…¿quién soy yo para juzgar? Solo soy un hombre trans intentando cambiar el mundo, un texto a la semana.





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