Cuando transicionas, ¿quiénes se quedan?
- Renato Alquicira Hernandez
- 25 ene
- 2 Min. de lectura
¿Es difícil hacer amistades después de transicionar?
Esa pregunta rondaba mi cabeza hace exactamente diez años, en el momento en que le dije al mundo, a mi familia y a mis amigues que yo soy trans.
Y aunque al inicio no lo tomaron mal, poco a poco las cosas comenzaron a cambiar. Ahí fue cuando volvió la duda:¿es difícil tener amistades después de salir del clóset?
Yo creía que no debía haber problema. No había cambiado nada esencial: seguía siendo el mismo chico de siempre, solo que ahora lo que sentía tenía nombre y apellido. Ya no estaba “loco”, ya sabía que existían más hombres como yo.
La verdad es que las primeras amistades que llegaron a mi vida lo hicieron desde el morbo: querían saber qué se “sentía” tener un amigo trans. Después llegó el activismo, y con él, un montón de personas que decían “acompañarme”.
Entre quienes querían apagarme, quienes me decían que no llegaría lejos, quienes me apoyaban solo cuando les convenía… poco a poco fueron apareciendo mis verdaderas amistades. Y aunque sentí que tardaron una eternidad, hoy sé que valió la pena esperar.
Hoy, con un solo mensaje, me alegran el día. Porque sé quiénes son y sé que están para mí cuando lxs necesito.
Porque cuando se me ocurre una locura, son lxs primerxs en decir que sí.
Porque cuando a ellxs se les ocurre algo, siempre piensan en mí.
Y no, no es que quiera ser el ajonjolí de todos los moles.
Es simplemente hermoso cómo ese amor te hace sentir acompañado, incluso cuando no están físicamente contigo. Basta un mensaje para que el corazón se llene. Porque esas personas están aquí para acompañar, no para juzgarte ni lastimarte.
Y si tú crees que las verdaderas amistades no van a llegar, créeme: aunque aún te falte camino por andar, puedo decirte que no todo es miel sobre hojuelas… pero llegarán cuando menos lo esperes.
Mientras tanto, disfruta lo más que puedas. Y si tienes amistades que te hacen daño, recuerda algo: la vida suele regresar lo que damos, incluso a quienes lastiman.
Pero en fin, ¿quién soy yo para juzgar, si solo soy un trans más intentando cambiar al mundo con un texto cada semana?







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