Ser trans no es el problema
- Renato Alquicira Hernandez
- 18 ene
- 2 Min. de lectura
¿Es malo ser trans?
Esa pregunta me acompañó durante mucho tiempo en el proceso de descubrir quién era realmente. Un camino en el que, poco a poco, fui encontrando las señales que había dejado mi yo pequeño: los dibujos, las cartas a los Reyes Magos, las historias inventadas y todo aquello que guardé para que, cuando estuviera listo, pudiera volver a mirarlo sin miedo.
¿Quién diría que yo mismo sería mi respuesta?
Nunca pensé que supiera exactamente qué me pasaba. Lo único que sabía era que, desde muy pequeño, yo quería una barba de candado y una voz gruesa como la de mi abuelo. Al final, resulta que siempre estuve siguiendo pistas.
Pero volviendo a la pregunta…
¿es malo ser trans?
Yo digo que no.
Y no lo digo desde el privilegio, porque créanme: quienes me conocen saben todo lo que tuve que atravesar para que mi madre me aceptara, para que algún día pudiera llamarme “hijo” sin dudar.
No creo que sea malo ser quien eres.
Lo verdaderamente malo es la forma en que la sociedad te obliga a cumplir estereotipos para poder ser validado. Y vaya que obligan. Incluso dentro de la misma comunidad se escuchan frases como “no eres suficientemente trans”, usadas para denigrar a quienes no encajan en lo que se supone que debería ser una persona trans.
Creo que lo malo no es ser trans.
Lo malo es el miedo, la incertidumbre y el odio con los que vivimos constantemente.
Lo malo es que por ser trans tengas que “ser” algo específico.
Lo malo es que la sociedad te obligue a elegir entre existir o encajar.
Pero bueno, ¿quién soy yo para juzgar, si solo soy un trans más intentando cambiar al mundo con un texto cada semana?







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