Entre el ego y el cuidado: ¿dónde quedan las infancias trans?
- Renato Alquicira Hernandez
- 4 ene
- 2 Min. de lectura
¿Existe un espacio seguro para las infancias trans?
Esa pregunta ha rondado mi cabeza desde el momento en que supe quién era en realidad. Aunque, siendo honesto, en ese entonces no era una infancia, sino un adolescente que apenas comenzaba a encontrar su propio camino.
¿Será que existe?
Y si existe, ¿México es ese espacio?
Sé que muchas personas me dirán que hemos logrado grandes avances en materia de reconocimiento legal, que se han conquistado derechos importantes y que, incluso, en Campeche recientemente ocurrió algo tan necesario como esperanzador. Y sí, todo eso es real. Pero, aun así, la duda persiste en mi cabeza.
Porque no se trata solo de las infancias. Desde mi perspectiva, los llamados espacios seguros para toda la comunidad trans han sido ocupados, en muchos casos, por personas que no luchan desde la colectividad, sino desde el protagonismo; desde el yo y no desde el nosotrans.
Y no, no digo que absolutamente todo deba hacerse para todes. Sé que existen luchas individuales, procesos personales, caminos distintos. Pero aun así… ¿en verdad existen espacios seguros cuando el ego termina por romper lo que se ha construido?
Cada vez que creo que algo está avanzando, esas luchas de ego golpean de nuevo a la comunidad. Y aunque sí existen lugares donde las infancias trans son cuidadas, acompañadas y protegidas, a veces siento que en cualquier momento elles podrían darse cuenta de que el protagonismo está arrebatando lo que con tanto esfuerzo se ha levantado.
Ahora bien, si hablamos de lo que sí podemos hacer, ahí aparece la esperanza: el acompañamiento. El acompañamiento familiar, emocional, escolar e incluso clínico. Ver a tantas familias que apoyan, escuchan y aman a sus hijes me hace creer que el mundo sí está cambiando.
Tal vez lo único que nos hace falta es un poco más de corazón y un poco menos de ego, para que estas nuevas generaciones crezcan haciendo del mundo un lugar mejor, y no una batalla campal por ver quién presume tener “la mejor comunidad”.
Y al final… ¿quién soy yo para juzgar?
Si solo soy un trans más, intentando cambiar el mundo con un texto a la semana.







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